El telón se levantó a las 10.00 p.m. Y desde entonces la ópera rock de Green Day armó una trama perfecta de inicio a fin. A la vieja escuela, con mucho público salvajemente excitado por el rock y con una banda que se entregaría física y emocionalmente a Venezuela. La banda californiana simplemente brilló. Con aplausos, brincos y con esa energía que solo Billie Joe Armstrong, Mike Dirnt y Tré Cool, arrancó el primer concierto de la gira por Latinoamerica 21st Century Breakdown, en la Universidad Simón Bolívar."Venezuela" fue la primera palabra en español que salió de la voz ronca de Billie Joe, para arrancar el concierto.
"¡La vamos a pasar amaizing!, estamos muy emocionados de estar por primera vez en Venezuela" dijo haciendo el intro de Know ur Enemy.
Green Day es simplemente alucinante. Para creerlo hay que verlos. Ellos llenan el escenario, son parte del público, simplemente se entregan tal y cómo son: irreverentes... Así es Green Day en escena.
"Finalmente, después de 22 años estamos en la gran Venezuela... Hoy no somos de California, somos Green Day de Caracas, Venezuela", dijo gritó Billie sin ocultar su emoción y cantó East Jesús Nowhere, con una Bandera venezolana.
Lo que vendría después sería sencillamente perfecto. Billie subió a un niño del público a la tarima y lo envolvió con la Bandera venezolana. El pequeñito, que nada entendía de lo qué le decía Billie solo gritó: ¡I love Green Day! Luego Billie simuló desmayarse. Tenía fiebre del público venezolano. Así arrancaría a cantar Holiday.
La fiesta del rock seguiría con Static Age, Novacain. Green Day estaba en tarima y todos saltaban sin parar. Con Are we the waiting subiría Billie Joe a una chica venezolana y la besaría. Así de simple... la besó. Con su estampa de Peter Pan posmoderno, Billie Joe le regalaría una reverencia al público cuando cantaron Blv. of Broken Dream. Las voces de la audiencia superarían el tono de Billie. Nadie dejaba de cantarla.
El concierto fue más que música. Una lluvia de hormonas, hierbas, vasos, botellas plásticas, sostenes volando, manos alzadas, público en tarima y un gran director en escena: Billie Joe, que con muecas, brincos, y cambios constantes de guitarra puso a hervir al público.
Duda no quedó, Green Day ha sido un concierto que jamás se podrá borrar de la memoria.
Fuente: El Nacional


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